La Demencia Victoriana

locura

La mujer sujeta a la sociedad victoriana era objeto de ciertas creencias que minaban la libertad femenina; así como la convicción de que las mujeres estaban biológicamente programadas para ser un ser pasivo, dependiente, sexualmente desinteresado y naturalmente nacidas para ejercer de madres y ser compañeras del hombre. Estos ideales tenían una colosal repercusión en el desarrollo de la mujer, ya que les suponía unas barreras intelectuales muy reducidas y una educación muy limitada. En consecuencia los trabajos a los que tenían acceso también eran escasos.

Pero la protesta contra estos códigos sociales podía granjearles una etiqueta de “loca” irreversible. Y es que cualquier rebelación era tomada como una manifestación “antinatural”, “desviada” y “antifemenina”. Sin embargo, se sotiene que la represión intelectual y la vida social que eran obligadas a llevar eran las principales causantes de la demencia en la mujer.

Estadísticas de 1850 afirman que la mujer tenía más posibilidades de ser internada en asilos. Y, de hecho, la mujer llegó a dominar las representaciones de la locura en el arte de la época, tanto hablando de pintura (la amplia gama de cuadros sobre Ophelia es claro ejemplo de ello) como de literatura.

En aquella época los médicos creían firmemente que la mujer era en realidad la única vulnerable a la locura. Es más, la demencia se asociaba a la inestabilidad en la reproducción, y cobraba mucha fuerza la superstición de que el parto era el momento más propicio para ser poseído por la locura. Pero los eruditos de la medicina pensaban poder evitar estos accesos regulando sus ciclos menstruales. Por tanto, los médicos aconsejaban a las madres retrasar la menstruación de las niñas. En defintiiva, los doctores trataban de regular la mente de las mujeres mediante el control de sus cuerpos.

El Dr. Isaac Baker fue pionero en la práctica de la ablación del clítoris con la finalidad de encontrar cura para la demencia femenina. Esta tesis la llevó a cabo en la clínica privada que poseía en Londres. Se conoce que una de sus pacientes tan solo contaba con 10 años y sus signos de “locura” consistían en el deseo de sacar provecho de la Ley de Divorcio sacada en 1857. Otra muchacha fue entregada a la clínica por deseos de su familia, la cual la juzgaron loca por el hecho de sufrir irregularidades temperamentales, propensión a enviar tarjetas de visita a los hombres que le gustaban y a causa de pasar mucho tiempo enfrascada en lecturas serias.

La ablación del clítoris era la aplicación quirúrgica de una ideología que restringuía la reproducción en la sexualidad femenina, ya que eliminaba el placer sexual en una época en la que el placer era considerado síntoma de demencia.

Además de ese brutal trato, se conoce que las pacientes eran sujetadas y manipuladas mediante correas e incluso llegaron a ser violadas mediante consoladores con motivo de extinguir en ellas el apetito sexual.

Fueron mcuahs las barbaries que se cometieron en nombre de la “sanidad” . En los casos más extremos se llegó al límite de extirpar tanto los ovarios como el útero, a fin de erradicar los pensamientos “enfermizos” tales como la independencia, el divorcio, el derecho al sufragio, etc.

La extirpación se practicaba, por ejemplo, cuando una mujer padecía endometriosis -enfermedad que se da cuando el útero crece adosado a otros órganos y tiene como consecuencia una menstruación abundante y dolorosa-, ya que se traducía como un síntoma ligado estrictamente al desarrollo demencial de la mujer.

En esta época las mujeres ya empezaban a rechazar el papel sumiso que habían adoptado durante tantos siglos y comenzaban a luchar por no dejarse dominar por un mundo de hombres. Batallaban por no ajustarse a los moldes que les exigía una sociedad machista en la que no tenían voz. En su lucha tuvieron que enfrentarse a múltiples injusticias, y una de ellas fue el despotismo médico, que les costó sangre y dolor, literalmente. Solo puedo conmoverme por el padecimiento de aquellas mujeres y agradecer y admirar lo valientes que fueron. Ellas fueron pioneras de una libertad que a día de hoy todavía no es completa.

Lizzie Villkatt

Una velada en ALMACK’S

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CLUB DE JUEGO PARA CABALLEROS ALMACK’S

Hoy compartiré esta información que he encontrado sobre Almack’s, tanto refiriéndome al club de juego como al legendario salón de baile. Seguramente, si leéis novelas románticas históricas sabréis a qué me refiero… Si no, ahora mismo os lo expongo😉.

El primer local que tomó el nombre de Almack’s se fundó en 1764 y era un club de juego. En acorde con una leyenda que perduró dos siglos al propietario se le tiene por William Macall o McCaul, que le dio nombre al lugar a partir de la creación de una palabra alternando las letras de su apellido. Pero hoy en día se tiene por más probable que Almack fuera su apellido y que fuera un caballero deYorkshire. De lo que si no hay duda es de que cinco años antes, allá por 1759, Almack convirtió tres edificios adyacentes asentados en la parte norte de Pall Mall en una cafetería. Este establecimiento era exclusivamente masculino y allí se les ofrecía a los caballeros buena comida, vino y la opción de leer el periódico. Más adelante, William Almack hizo de este local su club, el cual sería famoso por la incorporación más tardía de las mesas de juego.

Una de las cosas más notorias era que los socios de Almack’s eran jóvenes menores de treinta años. De hecho, se sabe de un muchacho llamado Charles James Fox que ingresó allí con solo dieciséis años. Este joven aparte de orientarnos acerca de la juventud que se respiraba aquí, también nos sirve de referente para conocer el panorama que podía suceder a una mala racha de apuestas en el juego: tanto él, que además gozaba del cargo de orador político, como su hermano, dilapidaron en el vicio lúdico una fortuna equiparable a la actual cifra de 1’5 millones. Una pérdida tan exorbitante exigía la necesidad de recurrir a un prestamista, en el mejor de los casos. En el peor, el caballero en cuestión quedaba totalmente arruinado, en cuyo caso huía del continente a la búsqueda de una nueva vida de mendicidad. El jugador en cuestión, Charles James Fox, perdió tan elevada suma de dinero en un juego llamado Haze, un juego de dados que se remonta, como mínimo, al siglo XIV. El apodo que recibía el molde 1-1 de este juego era el de ‘crabs’ que evolucionó a ‘craps’, el juego de dados americano cuyas reglas también se inspiraron en el Haze.

El apetito de Fox por el juego llegaba muy lejos: las paredes de las salas destinadas al juego que había en Almacks estaban privadas de cuadros, ya que podían distraer a los jugadores. Las reglas obligaban a los jugadores a tener 50 guineas en la mesa mientras jugaban, y otras 20 en otra. Era usual que se invirtieran 50£ en cada tirada, con lo cual es comprensible que en las mesas de juego siempre hubiera la escandalosa e invariable cifra de 10.000£.

Nadie fue más entregado a Alamck’s que un grupo que se autodenominó ‘macaroni’ -una corrupción del italiano maccherone y que venía significando petimetre-. Estos habían viajado a Italia y se jactaban de sus refinados modales y de su estilismo. A efectos de su insistencia, los macarrones se añadieron al menú de Almack’s.

Muchos de los primeros miembros de Almack’s eran también asiduos de otros clubes de juego como el archifamoso White’s. Ello explica una de las normas básicas para ingresar en Almacks, la cual expresaba que el hecho de pertenecer a un club más aparte de al White’s descalificaba al individuo para ser miembro de Almack’s. Con el tiempo, los sujetos más imprudentes en el juego (y los más rentables, por supuesto) comenzaron a desertar de Almack’s, y esta realidad tuvo como consecuencia que la rivalidad entre ambos clubes incrementara.

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SALA DE ACTOS ALMACK’S

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En el verano de 1765 William Almack inauguró un salón de actos de Amack’s en King Street. El evento fue orquestado con un gran baile que presidió el duque de Cumberland, el hijo más joven de Jorge II. El lugar alcanzó un estatus de prestigio muy pronto y llegó el día en el que su preeminencia era incuestionable. La creme de la creme de la sociedad luchaba por ser socio allí.

En contraste con el club de juego Almack’s, el salón de actos no excluía a las mujeres y, de hecho, eran mujeres aristócratas veteranas las que regentaban el lugar y tenían autoridad absoluta sobre la admisión de los miembros. En definitiva, la vida social de muchas gente dependía del capricho de este grupo de mujeres. Y no te salvaba de ser descartado de esta privilegiada élite el tener una gran fortuna; era necesario un buen linaje y una educación excelente. Los nuevos ricos eran despachados.

El salón de actos Almack’s sobrevivió al club de juego Almack’s, que decayó por completo cuando uno de los empleados, William Brooks, fundó su propio club en 1778, el cual permanece hoy en día en St. James. Pero aunque el club pereció, el salón Almack’s se ensalzó como un lugar maravilloso e incomparable al que muchos apodaron como “El séptimo cielo del mundo de la moda”.

La autoridad de las damas que regentaban el salón Almack’s se tornó en despotismo y eran extremadamente selectivas, hasta el punto de que rechazaron la candidatura de el mismísimo duque de Wellington, que prácticamente se lo tenía como a un héroe nacional, tan solo porque su vestimenta no se ceñía a la moda que pregonaba su visión estética. Este grupo de mujeres se tomaba muy en serio su tarea de mantener el nivel alto y la exclusividad del club, convirtiéndolo en una élite excluyente.

Aquellos que eran admitidos para formar parte de esa élite tenían que pagar una cuota de diez guineas al año. El local se caracterizaba por un esplendido salón de baile con columnas doradas, medallones clásicos y enormes espejos que en la época de la Regencia fue además alumbrado mediante gas y a través de lustrosos cristales ricamente tallados.

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El comité de Almack’s acostumbraba a organizar un baile con refrigerio incluido -que no abundantes cenas como se ofrecían en los bailes privados organizados por aristócratas distinguidos- una vez por semana (en miércoles) desde principios de marzo hasta principios de junio de cada año. Los refrigerios dispuestos eran cosas sencillas como pan untado en mantequilla, tés y limonadas, alimentos modestos muy lejos de ser los canapés elaborados que se ostentaban en las fiestas privadas.

Fue en 1814 cuando las patrocinadoras de Almack’s acordaron la introducción del vals en su prestigioso salón de baile, una danza que empezaba a ser muy popular y que pese a su carácter íntimo y hasta desvergonzado por la extremada cercanía que imponía entre los bailarines no pudo ser desplazada por más tiempo, ya que Almack’s era un local que desprendía moda y glamour y no podían ignorar una encumbrada manifestación de ambas cosas como lo era el vals. Una vez Almack’s aprobó el vals, convirtiéndolo así en una actividad no solo apropiada dentro de la moral estricta británica, sino que también glamourosa, la sociedad no tardó en adicionarse a esta danza.

Las salas de actos de Almack’s fueron testigos de infinitud de bailes durante décadas hasta que en 1863, noventa y ocho años después de su apertura, las puertas de Almack’s se cerraron por última vez.

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Plano de la planta baja de Almack’s

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Plano del primer piso de Almack’s

El nombre del club fue olvidado durante cuarenta años, hasta que en 1904 sir Hugh Houghton Stewart resurgió Almack’s, que fue deslocalizado a distintos barrios varias veces, además de ser anexado con algún que otro club. Sin embargo, ya nunca más alcanzó el esplendor y la magia que tuviera en el pasado. De hecho, hoy en día es un edificio de oficinas, aunque de el prende una placa destinada al recuerdo del lugar maravilloso y sofisticado que alguna vez fue.

Lizzie Villkatt

Fuente de información:

http://www.almacks.com/history.html

http://unblogdepoca.blogspot.com.es/2012/07/almacks.html

Fuente de las imágenes:

http://susannaives.com/wordpress/2012/03/in-search-of-almacks/

NEW PROJECT :)

¡Muy buenas! Hacía tiempo que no actualizaba esto…

Todo este tiempo he estado de exámenes, y hoy por fin he quedado completamente liberada… No os podéis imaginar las ganas que tenía de desarrollar una idea que me vino a la mente… Ya sabéis que soy una apasionada escritora (al menos espero que se haya percibido en mis escritos) y lo que me ocurrió fue que una idea genial aterrizó en mi cabecita.. Pero tuve que anotarla y después mantenerla a una prudencial distancia… Porque corría el riego de embelesarme con ella y descuidar mis prioridades; o sea, los estudios.

En fin, solo adelanto que este proyecto que tengo en mente es una novela, que trata sobre el amor y que se ambientará en la Regencia (periodo que se desarrolla en Inglaterra entre los años 1811-1820). Vamos, a principios del siglo XIX, ese siglo que trae a la mente amplios salones de baile, un arcoíris voluptuoso de vestidos, y besos apasionados dados a escondidas. El ambiente ideal para un cuento de princesas, ¿no es así?

Por supuesto, he leído innumerables novelas inspiradas en este entorno, pero cuando una decide escribir una novela de este tipo no quiere cometer ningún error anacrónico que eche por tierra la credibilidad de la historia… Por ello estoy leyendo sobre la época: las costumbres, la situación social y política, la moda, los lugares más frecuentados por la alta sociedad, etc. etc.

Y bueno, he decidido compartir un poco mis pesquisas, porque puede que alguien más a parte de mí encuentre de ayuda esta información… O que simplemente le sea de interés… Me tendré por satisfecha en cualquiera de los dos casos😉.

¡Empezaré compartiendo la información en el post siguiente! Y lo rimero de la lista es ALMACK’S. Os suena, ¿a que sí? :3

 

Lizzie Villkatt

Año nuevo

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Año nuevo. Hora de hacer balance, de recordar el año pasado y preguntarse qué cosa viniente del año anterior quieres conservar. Y qué quieres deshechar, por supuesto. O tal vez no haga falta una acción tan radical; tal vez simplemente baste con cambiar algo, con reformarlo.

Año nuevo. Un nuevo comienzo. La sensación me recuerda al curso escolar, cuando a pesar de llevar toda tu vida asistiendo al colegio cada nuevo curso parece como si estuvieras en un nuevo inicio. Y en realidad, aunque sea un inicio con antecedentes y continuidad, es un inicio. Es el punto de partida de un nuevo reto; la oportunidad de plantearte un nuevo sistema para afrontar esos desafíos. La ocasión de llenarte de ilusión y ganas de luchar; de disfrutar de las novedades que traera consigo esta conocida nueva experiencia. El olor a lápices recién afilados, a cuaderno sin estrenar y a mochila nueva infunda optimismo. El tacto de las páginas de los nuevos libros de texto acarician las yemas. Nuestra mente esta predispuesta a enfrentarse a nuevos conocimientos.

Pues bien, así es un nuevo año. Tenemos años a nuestra espalda, y más años frente a nosotros. Pero no podemos retroceder ni avanzar; nuestros píes están soldados al presente. Pero no así nuestros ojos. Ellos miran dentro de recuerdos y dentro de ensoñaciones; para ellos no hay límites de tiempo. Nuestra mirada se puede empañar de emociones ya caducadas, de emociones frescas, de emociones imaginadas. Nuestros ojos vigilan que el presente no nos robe lo aprendido; son la armadura para enfrentarnos al día a día. Ellos abarcan una amplitud que nuestros movimientos no pueden seguir. Pero esa visión es la que dirige nuestros cuerpos, la que dedide la dirección que nuestros píes seguirán.

Hoy es el primer día de un nuevo año. Tuvimos muchos días como hoy en el pasado, tendremos muchos días como hoy en el futuro. Nuestros ojos abarcan todo aquello. Y gracias a ello sabremos manejarnos en el presente.

¿Tenéis propósitos de año nuevo?

Yo sí, aunque aún no los he determinado.

Necesito echar una detenida mirada a mi pasado y a mi futuro. Y solo entonces averiguaré en qué debo centrar mis esfuerzos este año que empieza.

Invito a todo el mundo a hacer lo mismo. La falta de objetivos es la causa de zancadas errantes. Siempre necesitamos aferrarnos a un propósito. No os neguéis el chaleco salvavidas😉.

¡Feliz año 2013❤!

Lizz Villkatt

“¿Sabes decir cuánto amor llevas dentro? ¿Un kilo? ¿Un litro?
No lo sabes, ¿verdad?
Entonces, olvida las matemáticas.
Inventa lo que no existe.
Porque lo que existe es de todos.
Pero si consigues encontrar lo que no existe, bueno, entonces tienes algo sólo para ti. Y si alguien ve lo mismo que tú ves, es que has encontrado a alguien que te vive.”

Las estrellas se pueden contar – Giulia Carcasi

“Las relaciones de cualquier tipo implican emoción, y eso deja una huella más duradera. Recordamos haber amado y haber odiado, tenemos una vaga idea de cómo sucedió aquello, pero los nombres, los rostros, las fechas y los detalles se borran de nuestra memoria con muchísima facilidad. Por fortuna, las emociones permanecen. De lo contrario, nuestra propia personalidad, forjada a lo largo de eones de experiencias, se disolvería junto con nuestros recuerdos.”

Dos velas para el diablo – Laura Gallego

“-Creo que va ha ocurrir algo importante.
-Siempre está a punto de ocurrir algo importante. Y si no, harías bien en actuar como si fuera a ocurrir. De esa manera disfrutarás mucho más de la vida.”

Por un beso- Julia Quinn